Golpe de Estado de Honduras
Micheletti : un enemigo común
Columna de opinión, por Alicia Casas
Por fin algo en lo que Obama y Chávez se ponen de acuerdo: rechazar de manera enérgica el golpe de estado en Honduras. Una acción fuera de lugar en esta etapa histórica en América Latina. Esta cúpula golpista intenta devolver a la región a la cruda guerra fría, época en la que se vivió una guerra cruenta en Centroamérica, dejando heridas que apenas han empezado a sanar. Como bendición en las relaciones geopolíticas, no es Reagan ni Bush el presidente de los Estados Unidos, ya que estos presidentes hubieran aprovechado la oportunidad para parar la ola de izquierda que está en el poder en Centroamerica.
“Zelaya sigue siendo el Presidente legítimo y constitucional de Honduras” dice Obama.
“El ejército de honduras es capaz de llenar de sángrelas calles de honduras” dice Chávez. “El pueblo se está movilizando y hay que hacer un llamado al mundo, para que acuda en ayuda y rescate del pueblo hondureño, para que no haya muertos, para que protejan a la gente”
El SICA, el ALBA, el Grupo de Río, La OEA, La ONU, Los No Alineados, Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros, declaran no válido este gobierno de facto implantado ilegítimamente y por la fuerza.
Micheletti es un congresista perpetuo, que lleva 28 años como legislador; un hombre acusado de golpear mujeres, incluso a una congresista en plena sesión del congreso. Un hombre que conspira para sacar en pijamas al gobernante legítimo, amarrarlo, golpearlo y tirarlo en el exilio, realizando la peor regresión histórica que hemos visto en mucho tiempo. Su estatura moral es enana. Es notable que vaya a terminar en la historia como el hombre que, por un tiempo muy corto, logró a unir a todo el mundo en su contra. Es el enemigo común de la nueva era. Una era en la que los tanques y fusiles apuntados contra el pueblo, los genocidios y los golpes de estado no son tolerados bajo ninguna circunstancia. Una era de cambios políticos, sociales, económicos y hasta ecológicos. Es un momento en el que hasta los contrarios se ponen de acuerdo para coexistir, y las sociedades caminan hacia la democracia participativa.
Los funcionarios de gobierno hondureño, los maestros y estudiantes, y miles de organizaciones de la sociedad civil se declaran en resistencia, en desobediencia abierta al golpe de estado. Honduras es actualmente un país sin gobierno, porque un gobierno de facto que nadie reconoce no es gobierno.
La vice canciller de Honduras declaró “No reconoceremos a ningún otro presidente. Estamos al pie listos para resistir pacíficamente y estamos a los pies de nuestro presidente Zelaya. Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador”.
La represión brutal podría aumentar
Los ministros tienen orden de captura, los alcaldes están presos o secuestrados, y varios miembros de gobierno han tenido que autoexiliarse. El ejército está yendo a los hospitales para arrestar a los heridos. Los medios están bloqueados, las señales han sido interrumpidas, CNN en español es constantemente bajada del aire, y los periodistas de Telesur han sido golpeados y detenidos por el ejército.
Micheletti es un obstáculo para esta nueva etapa histórica en Latinoamérica y mundial. Es clara su debilidad: todo se le opone. Por si no se ha dado cuenta, no pasarán más de 48 o 72 horas para que su propio pueblo y el mundo lo haga entender.
Responsabilidad histórica de EEUU
Ni siquiera el ejército de Honduras puede sostener a Micheletti y a su gobierno de facto. Estados Unidos tiene bases militares en Honduras, y ha entrenado y financiado a este ejército que hoy apunta sus armas contra el pueblo. Es su responsabilidad quitarle el respaldo y hacerle entender que debe retroceder y retractarse de este golpe de estado. Estados Unidos es corresponsable de la seguridad de los embajadores de Bolivia, Venezuela y Cuba, y debe cooperar activamente con Centroamérica y Latinoamérica para reinstaurar el gobierno legítimo constitucional de Zelaya.
Es un momento clave para unificar acciones desde el norte y el sur, acciones contundentes que devuelvan la paz y la tranquilidad al sufrido pueblo de Honduras. Zelaya regresará mañana jueves a Tegucigalpa y es deber de la comunidad internacional garantizar su seguridad personal y su retorno al poder.
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